martes 1 de diciembre de 2009

noticias sobre el cambio climatico y naturaleza en el planeta azul


Ropa de bebé en blanco y negro. Eso es lo que uno ve a primera vista cuando se fija en algunos de los bodies, las camisetas o los pantalones de la firma LUDD. Sin embargo, si uno se detiene unos instantes comprobará que la ropa es de algodón. Y si pregunta, sabrá que «LUDD es la única marca española (aunque de capital mayoritariamente sueco) y posiblemente también en toda Europa, que diseña y produce en la UE ropa de bebé exclusivamente con algodón cien por cien orgánico de comercio justo. Lógicamente hay otras firmas que producen algunas de sus prendas o líneas con algodón ecológico», asegura Miquel Serrat, uno de los propietarios de la empresa que pensó que muchas cosas se podían hacer de otro modo. De hecho, hasta el envase, al que se le puede dar otro uso, está hecho con materiales reciclados.


Y así es porque para los propietarios de LUDD, su único objetivo era crear ropa de bebé de alta calidad. «Además –prosigue–, todos los materiales están certificados (como los botones con sello Oko-Tex, para la piel del bebé), hacemos “diseño limpio” y producimos las prendas íntegramente en la UE».


El hilo de algodón en concreto se importa de la India y es en la UE donde se produce la tela con la que se confeccionarán las prendas. Pero antes de eso, la producción ecológica del algodón conllevará que «sólo se emplearán fertilizantes y pesticidas naturales, algo positivo para el productor, porque no está en contacto con productos químicos altamente tóxicos para el usuario». Ahora bien, aunque «la producción de algodón ecológico aumenta año tras año, en la actualidad supone menos del 0,1 por ciento de la producción mundial. Y eso que el algodón es el principal cultivo mundial con destino textil, así que hay mucho camino por recorrer», explica. Ahora bien, por la calidad se paga; 28 euros por body, por ejemplo.

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Los expertos de la ONU niegan que el cambio climático pierda fuerza


• Aunque los últimos años no han superado récords, se mantiene el ritmo de calentamiento
• El IPCC insiste en que el fenómeno solo se explica por las actividades humanas
MÁS INFORMACIÓN
El ecosistema antártico se resiente del calentamiento
ANTONIO MADRIDEJOS
BARCELONA
Las temperaturas medias registradas en la Tierra en los últimos cuatro años serán inferiores a las récords que se dieron en el 2005 y el 1998, pero eso no significa que el ritmo del calentamiento se haya frenado. Todo lo contrario: el aumento se sitúa ahora en 0,187 grados por década, ligeramente por encima de las previsiones de 0,177 grados presentadas hace unos años. Esto es al menos lo que sostiene el IPCC, el grupo de expertos en cambio climático de la ONU, en respuesta al escepticismo renacido en el 2008, un año que se comportó de forma bastante suave.
El IPCC, referencia internacional en políticas de cambio climático, publicó su último gran informe en el 2007 y no tiene previsto sacar el siguiente hasta el 2014, pero ha preparado un resumen con los estudios más recientes con motivo de la cumbre de Copenhague, que se inaugura el próximo lunes. Uno de los pilares sigue siendo la atribución del calentamiento a la actividad humana, es decir, a la emisión antrópica de dióxido de carbono y otros gases.


EL NIÑO Y EL CICLO SOLAR / «No hay ninguna indicación en los datos de una desaceleración o una pausa en la tendencia al calentamiento causado por el hombre», subraya el IPCC. La organización recuerda que las variaciones anuales, los dientes de sierra de los gráficos, forman parte de las fluctuaciones naturales. «La variabilidad a corto plazo siempre estará presente en el sistema climático», añade. La mayoría de los altibajos se justifican por efectos naturales a corto plazo, como el fenómeno de El Niño o los ciclos de 11 años de actividad solar. El año más fresco de las últimas décadas, 1992, sería el resultado de la emisión a la atmósfera de gran cantidad de partículas procedentes de la erupción del volcán Pinatubo, en Filipinas.
Es más, prosiguen los expertos de la ONU, es significativo que, «a pesar de la extremadamente baja luminosidad del Sol en los últimos tres años (la más baja desde que en 1970 empezaron las mediciones por satélite)», se han seguido registrando temperaturas elevadas. Por ejemplo, marzo del 2008 fue el marzo más cálido desde que existen registros instrumentales, prácticamente en un siglo y medio. Los pasados meses de julio, junio y agosto fueron también los más calurosos en cuanto a temperatura del mar. Los años 2007, 2008 y 2009, por este orden, han sido los tres con menor presencia de hielo en la banquisa ártica. El resumen también afirma que el nivel del mar ha crecido en los últimos 15 años a un ritmo medio de 3,4 milímetros anuales, un 80% más rápido que en la previsión del 2007, debido a la fusión de los glaciares de montaña, del Ártico y de la Antártida occidental.
En definitiva, todos los años de este siglo (2001-2008) figuran entre los 10 más cálidos desde 1850. Los 25 últimos se han comportado, concluye el IPCC, «tal y como esperaba la teoría del calentamiento global».

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A pesar de sus consabidos efectos nocivos en cuanto a las radiaciones ultravioleta, los expertos sostienen ahora que el agujero en la capa de ozono lleva 30 años protegiendo a la Antártida del deshielo producido por el cambio climático.Así lo asegura el último estudio del Comité Científico de la Investigación Antártica (SCAR, en sus siglas en inglés), titulado 'Medio ambiente y cambio climático en la Antártida', que recoge los datos recabados por un centenar de científicos especializados en el continente blanco y en el que destaca la participación del 'British Antarctic Survey' (BAS).Si hace 25 años el mundo ponía en el punto de mira al recién descubierto agujero en la capa de ozono y los líderes de las grandes potencias se reunían en Montreal (Canadá) para frenar su expansión, los científicos revelan ahora cómo este fenómeno ha sido capaz de crear un escudo que amortigua el impacto del calentamiento global en la Antártida.



Intensifica los vientos fríos


Según informó este martes el BAS, el proceso es muy sencillo: el agujero ha intensificado la incidencia de los vientos fríos en torno al continente helado, en especial los procedentes del polo sur (denominados 'vórtex') y los de poniente, contribuyendo al mantenimiento de las temperaturas habituales de la zona.No obstante, no todas las regiones se han beneficiado de la misma forma, ya que la Antártida Occidental (tradicionalmente más afectada por el deshielo) y la costa más oriental de la Península Antártica sí han registrado un aumento "leve" de las temperaturas, sobre todo en los meses de verano.En opinión del profesor John Turner, miembro del BAS, se trata de "una prueba asombrosa de cómo un fenómeno medioambiental creado por el hombre ha sido capaz de aislar a la Antártida del calentamiento global".


La temperatura podría aumentar 3º


No obstante, el estudio recuerda que a lo largo del presente siglo el agujero en la capa de ozono se irá "curando", con lo que el efecto invernadero podría comenzar a acechar al continente blanco en las próximas décadas y provocaría el aumento de las temperaturas de la zona en 3 grados centígrados.
Respecto al deshielo del continente, los científicos aseguran que el grueso de la capa de hielo antártica no ha mostrado grandes cambios en los últimos años, pero advierten de que en zonas puntuales, como la costa más oriental de la península antártica o la más occidental del continente, sí se percibe al adelgazamiento de la superficie helada.Este estudio multidisciplinar también advierte de que el océano Antártico que rodea el continente homónimo está experimentando un calentamiento mayor al del resto de los océanos por las aportaciones de la Corriente Circumpolar Antártica, la más larga del mundo, que incide cada vez más en la Antártica empujada por los vientos de poniente.


De este modo, los expertos calculan que la pérdida de masa de hielo en la zona occidental del continente podría provocar el aumento del nivel del mar en 1,4 metros para 2100.Asimismo, el informe también llama la atención de la comunidad internacional ante el rápido crecimiento de los niveles de dióxido de carbono de la zona, que aumentan en la actualidad "a un nivel nunca visto en el pasado geológico reciente".En concreto, los científicos aseguran que no se había experimentado un crecimiento similar en los últimos 800.000 años.