miércoles, 10 de febrero de 2010

La ciencia. la inresponsabilidad de la responsabilidad del ser hunamo moderno

¿Podriamos construir un parque jurasico, como el de los dinosaurios, pero esta vez con seres humanos de hace mas de 4.000 años?, ¿nos podriamos imaginar una isla llena de estos hermanos nuestros?, pues bien “cientificos daneses han conseguido por primera vez reconstruir en detalle el genoma de un ser humano extinto y conocer su aspecto real”. ojos marrones, piel oscura, incisivos en forma de pala y cierta tendencia a la calvicie, el lugar donde vivió fue Groenlandia, estos datos estan sacados en un 80% del genoma nuclear del fósil de un ser humano extinto. La investigación a cargo del profesor Eske Willerslev, del centro de Geogenetica del Museo de Historia Natural en la Universidad de Copenhague, en esta universidad fue la que recupero el año pasado el genoma mitocondrial de un mamut y un antiguo ser humano, esto supone un avance sustancial en las técnicas de secuenciación de ADN.
Todo estos resultados nos pueden parecer ciencia ficción, pero no, todo esto es realidad, quizás no se este evaluando sus consecuencias, pero solo el tiempo lo dirá. Desde un mechón de pelo, que se encontró en una excavación en el noroeste de Groenlandia en los ochenta y se conservaba en el Museo Nacional de Dinamarca. Después de analizar el cabello utilizando diversa técnicas, el resultado fue, pelo de varón humano. “ durante meses no estabamos seguros de si nuestros esfuerzos iban a dar resultados. Sin embargo, gracias al duro trabajo de un gran equipo internacional, finalmente conseguimos secuenciar el primer genoma completo de un ser humano extinto” palabras del responsable de la investigación. Lo mas importante de este descubrimiento es que es comparable con el genoma del ser humano moderno.

Pues bien vayamos al futuro inmediato, si es compatible con el ADN, del ser humano moderno, y con las técnicas que hoy tenemos o que podamos tener en un futuro, ¿podria la ciencia hacer nacer a un ser de mas de 4.000 de años? Yo creo y es mi opinión personal, y por ello escribo este articulo, y pienso y sobre todo me hago una pregunta, ¿Qué nos pueden aportar a nuestra civilización?, los cientificos estarían creando a un ser que no pertenece a nuestra era, el daño seria irreversible, hacia esa persona, hacia ese ser humano. Mirémoslo, bajo nuestra perspectiva, yo no me imagino, que alguien dentro de mas de 4.000 años me resucitasen, a esa pregunta si la pudiese contestar hoy diría ¿para que?, y sobretodo, ¿que aportaría yo a una generación más avanzada que la mía?, la respuesta es muy fácil, nada. si todo esto fuese al revés es decir transportarnos hacia el pasado podria ser y con esto no estoy diciendo que este de acuerdo con ello, lo único que yo pienso es que dejemos la evolución que camine por si sola, y que no hace falta saber por que una especie desapareció la evolución consiste en eso, unas especies mueren y otras nacen.

No quiero saber las consecuencias de todo esto, por que supongamos por un momento que se pudiese crear a un ser humano de hace 4.000 años, ¿y si la desaparición de esta especie fue provocada por una grave enfermedad, desconocida para nosotros, y dicha enfermedad resucitase con este individuo?, ¿podria estro suponer la desaparición del ser humano moderno?. Quiero que si lees este articulo, reflexiones sobre lo que acabas de leer, quizas la ciencia ha veces asume demasiada responsabilidad, para tan pocos resultados.

Pepe Rodríguez
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3 comentarios:

GENESISTRES dijo...

7 En un prólogo para el libro de John Reader Missing Links (Eslabones perdidos), David Pilbeam muestra que los científicos no siempre fundan sus conclusiones en hechos reales. Pilbeam dice que una razón para esto es que los científicos “también son gente, y porque hay mucho en juego, pues hay premios resplandecientes en forma de fama y publicidad”. El libro reconoce que la evolución es “una ciencia activada por ambiciones individuales y, por eso, expuesta a la influencia de creencias preconcebidas”. Como ejemplo de esto señala lo siguiente: “Cuando lo preconcebido es [...] tan entusiásticamente aceptado y por tanto tiempo acogido como en el caso del Hombre de Piltdown, la ciencia revela una perturbadora predisposición hacia creer antes de investigar”. Ese autor añade: “No hay menos probabilidad de que los [evolucionistas] modernos se apeguen a información errónea que apoye sus preconcepciones que investigadores anteriores [...] [que] pusieron a un lado el juicio objetivo y favorecieron las nociones que deseaban creer”7. Por eso, por haberse comprometido ya a sostener la evolución, y por un deseo de dar adelanto a sus carreras, algunos científicos no quieren admitir la posibilidad de que haya equivocación. En vez de eso, procuran justificar ideas preconcebidas más bien que reconocer hechos que posiblemente les resultaran perjudiciales.
8 En su prólogo a la edición centenaria de la obra de Darwin El origen de las especies, W. R. Thompson señaló a esta actitud no científica y se lamentó por ella. Thompson dijo: “Si los argumentos no pueden resistir con éxito el análisis, no se debe dar asentimiento, y una conversión general que se deba a un argumento mal fundado debe considerarse como deplorable”. Dijo: “Los hechos y las interpretaciones en que confió Darwin han cesado de ser convincentes ahora. Las investigaciones que por mucho tiempo han continuado con relación a la herencia y la variación han socavado la posición darviniana”8.
9 Thompson también dijo: “Un efecto de larga duración, y lamentable, del éxito del Origen fue la adicción de los biólogos al razonamiento superficial que no puede ser verificado. [...] El éxito del darvinismo fue acompañado por una decadencia en la integridad científica”. Llegó a esta conclusión: “Esta situación, de hombres de ciencia que acuden en defensa de una doctrina que no pueden definir científicamente, y mucho menos demostrar con rigor científico, en un esfuerzo por mantener la honra de ésta ante el público mediante suprimir la crítica y echar a un lado las dificultades, es anormal e indeseable en la ciencia”9.
10 De modo similar, Anthony Ostric, profesor de antropología, criticó a sus colegas científicos por declarar “como hecho” que el hombre ha descendido de criaturas simiescas. Dijo que “a lo más es solo una hipótesis, y, además, una que no tiene buen apoyo”. Señaló que “no hay prueba de que el hombre no haya permanecido esencialmente igual desde la primera indicación de su aparecimiento”. Este antropólogo dijo que la mayoría, por mucho, de los profesionales se han alineado con los que promueven la evolución “por temor de que no se les declare doctos de forma o de que se les rechace de los círculos académicos distinguidos”10. A este respecto, Hoyle y Wickramasinghe también comentan: “O uno cree tales conceptos, o inevitablemente se le tilda de hereje”11. Un resultado de esto ha sido que muchos científicos se han mostrado maldispuestos a investigar sin prejuicio el punto de vista de que ha habido creación. Como se declaró en una carta al redactor de la publicación Hospital Practice: “La ciencia siempre se ha enorgullecido de su objetividad, pero temo que aumentan los casos en que nosotros los científicos estamos llegando a ser, rápidamente, víctimas del pensamiento estrecho y manchado por el prejuicio que por tanto tiempo hemos odiado”12.

meg dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo, Pepe. ¿Para qué sirve traer a este tiempo a un ser humano que vivió hace tantos miles de años, en plena naturaleza, en estado salvaje, ignorante hasta de los más mínimos avances como el fuego o incluso la diferencia entre frío y calor y la comida cocinada, que es cuando el hombre empezó a ser civilizado: cuando comprobó que la carne cocida era mejor que cruda.

Y me has despertado un temor: ¿Y si tuviera una gripe de entonces, que desconocemos?. ¿Y si él, recién renacido cogiese la gripe nuestra o un catarró?. Se acabaría el experimento. Pero lo más temible es que la enfermedad la trajera él del comienzo de los tiempos.

Das mucho que pensar, Pepe. Y gracias por obligarnos a esta reflexión. Un beso.

ANRAFERA dijo...

Asi es. Muchas veces se asumen riesgos como los que expones...¿y si esas especies, que desean clonar, se extinguieron por enfermedad? Buena reflexión. Saludos.